EL ORIGEN DEL UNIVERSO PARA LOS KOGUI

Los indígenas Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta creen que antes de que apareciera la madre del mundo, había solo oscuridad.

A la madre la llamaban Gualchován, que no era persona ni cosa conocida, era Aluna, es decir, espíritu y pensamiento, y estaba sola.

Aluna entonces decidió crear todas las cosas; en este proceso se formaron nueve mundos:

1. Madre, agua y noche

2. Tigre

3. Lombrices y gusanos

4. Otras dos madres: Sáyagaueye-yumang y Disi-se-yuntaná, un padre: Sai-taná, que era quien sabía cómo iba a ser la gente.

5. Madre Eukuáne-yumang y había humanos sin orejas, ojos, narices, oídos, pero podrían hablar y lo que decían era sai, sai sai (noche, noche, noche)

6. Madre Bunkuánene-nulang y padre: Sai-chaká. Aquí comenzaron a nacer los dueños del mundo, que inicialmente eran dos: Búnkua-sé (azul) y Bunkua-se (negro).

7. Madre Ahúnyiká, allí se formó la sangre en los cuerpos y nacieron más gusanos, sin huesos o fuerza.

8. Madre: Kenyajé y padre: Ahuínakatana. Aquí nacieron otros dueños del mundo (36 en total)

9. Bunkua-sé (blancos)

 

Los padres comenzaron a desplazar el agua y hubo tierra, que es agua pero seca. Así comenzaron a aparecer otras cosas.

FUENTE: INSTITUTO HUMBOLT
El pueblo Kággabba (kogui) ha estado estrechamente relacionado con el complejo natural serrano, el cual ha condicionado sus formas socio-organizativas, representadas en un complejo sistema urbanístico.
Dentro de la visión Kággaba, la territorialidad está demarcada por los sitios sagrados los cuales se encuentran en diversos puntos de la Sierra Nevada y están conectados por medio de la línea negra.



En estos espacios se realizan pagamentos, se hacen consultas o se recolectan materiales de uso ritual. Igualmente, la línea negra es la concepción cultural y espiritual que se tiene del territorio y a la vez, constituye una frontera que los separa de los “hermanitos menores”.